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lunes, 25 de marzo de 2013

Encuentro con mis paisanos en Azagra

Al hilo de la conversación viaja al norte: Azagra (Navarra) Un viaje al pasado; a la memoria de los emigrantes andaluces a otras tierras de España. Allí presenté la nueva edición, delante de mis paisanos.
En plena actuación

Una tarde para el recuerdo, para los encuentros inesperados, para las emociones, los abrazos, los apretones de manos, las sonrisas, el orgullo de ser quienes somos y poder reconocernos en los demás... Para tantas cosas que ni siquiera había pensado, pero que pasaron y me llenaron el corazón de gozo. Caras conocidas, infancias compartidas en la Carrera Alta, o el Terrero; en otros barrios algo más alejados... pero, al fin y al cabo historias comunes y sobre todo la experiencia de la pérdida; de ese adiós a las calles empedradas que tantas veces recorrimos, a la sierra, la ermita, la Pililla... Lo que perdimos y quedó ahí, esperando mejores tiempos para poder ser recuperado.  La tarde del 16 de marzo, algo de ello recuperamos tod@s.      
Este libro que me ha dado tanto, también me ha permitido este emotivo encuentro con parte de mi pasado. Y también, por qué no decirlo, me ha dado muchas sorpresas. Como encontrarme con caras muy jóvenes, que quisieron acompañarme, a pesar de que, algunos de ellos. ni siquiera habían nacido cuando yo me marché del pueblo. O esas personas tan generosas que viajaron desde otros lugares, con la ilusion de participar de el acto y encontrarse entre paisanos y conocidos. No es falsa modestia, sinceramente. Me he sentido tan agasajada, tan amable y afectuosamente tratada, que, francamente, me siento en deuda con tod@s. Todavía siento el calor de algunas manos, las sonrisas y los abrazos... reales, sinceros...  sin trampa ni cartón. No tengo palabras. Mi agradecimiento y mi compromiso de devolver de alguna manera tanto cariño y de seguir disfrutando de las cosas que nos unen, a pesar de tantas distancias, tantos años, tantas circunstancias no tan propicias al encuentro. 
Nuevas generaciones, hijos de Ildefonso
 Desde aquí, manifiesto mi deseo de hacer realidad ese relato migratorio común; esas experiencias compartidas, en las que podemos encontrar tantas pérdidas como posibilidades de desarrollo; algo que cierre la herida que un día, en los lejanos años sesenta, se abrió en cada uno de nosotros. Os animo emprender ese hermoso proyecto.
Mujeres entusiastas
Con una cariñosa Ana, hija de Isabel, mi vecina
El grupo escuchando atentamente mis palabras






miércoles, 21 de septiembre de 2011

Historias de vida con mujeres: El proyecto

He recuperado esta presentación que hice ya hace casi dos años en unas jornadas, organizadas por la Diputación de Cádiz, en Arcos de la Frontera. Resume perfectamente cual es la filosofía y la forma de realizar este proyecto

jueves, 3 de febrero de 2011

Presentación Al hilo de la conversación en GUADALCACÍN

 De forma casual he encontrado en internet este comentario sobre un acto celebrado hace ya un año en Guadalcacín. Lo transcribo tal y como la autora lo ha publicado. Muchas gracias.

(…) El día anterior había sido María Teresa Fuentes Caballero, quien se encargó de presentar su libro “Al hilo de la conversación. Voz, memoria y vida cotidiana de las mujeres del campo. Jerez-La Barca de la Florida” como introducción a una rueda de intervenciones y un debate posteriores que se dieron ante el encuentro de un grupo de mujeres colonas de La Barca de La Florida, que fueron protagonistas del libro recién presentado, con otro de mujeres de Guadalcacín quienes, entre todas, aportaron sus testimonios personales acerca de los primeros años de colonización y el desarrollo de la misma en sus respectivas experiencias vitales.

Aunque la autora afirmara que su libro no estaba pensado para historiadores, ni para personas muy eruditas, hemos de señalar que dicha obra la recomendamos no sólo a la “gente sencilla”, ni al “gran público”, sino a todas las personas en general que estén interesadas, desde cualquier punto de vista, en la historia de las comunidades rurales de colonización de mediados del siglo pasado y, especialmente, a todo aquel erudito de la historia o investigador de la misma que quiera complementar sus estudios o investigaciones sobre aspectos sociológicos, psicológicos o antropológicos de aquellas comunidades rurales y, muy especialmente, del papel de la mujer en las mismas.
Somos de la opinión que un libro que ilustre y enseñe al lector, como lo hace el de referencia, es tan recomendable como cualquier otro escrito con una línea cargada de dosis mayores de cientifismo y desde unas esferas teóricas de laboratorio alejadas muchas veces de la realidad cotidiana del ciudadano de a pie. Admitió, por tanto, la conferenciante que el tema de su obra estaba relacionado con un tipo específico de obra histórica al que los historiadores denominan intrahistoria, es decir:
“Ese trasfondo de vida cotidiana sobre el que ha ocurrido los grandes acontecimientos históricos: las guerras, las reformas agrarias, las luchas campesinas, las revoluciones... Mientras ocurren todos esos hechos, la vida transcurre silenciosa, como en zapatillas, sin hacer ruidos, con sus luces y sus sombras. Y es ahí, en la vida cotidiana, donde suceden esas cosas que a todos nos importan y, sin embargo, no aparecen en los libros. Las pequeñas luchas cotidianas por poder salir adelante, los enamoramientos, las ilusiones, los sueños; también las pérdidas y las desilusiones.

En ese reducto de la intimidad, de lo doméstico, es donde vemos cómo van cambiando las cosas, cómo la vida cambia, cómo ya no se come lo mismo que antes, cómo la gente se viste de otra manera, cómo es la familia, cómo se relacionan los padres con los hijos... Todo eso que parece que a la Historia con mayúsculas no le interesa, eso, sucede en la vida cotidiana y en el reducto de la casa. Es, en definitiva, una historia sin ‘glamour’, una historia de cerca (de lo más cerca), de la gente corriente, y especialmente es una historia del mundo de lo femenino, porque es ahí, en lo íntimo, donde están las mujeres...” 
La autora del libro con la promotora, responsable de cultura de La Barca en ese momento
Fuentes Caballero, natural de un pueblo de la provincia de Jaén, fue una niña rural hasta los quince años, edad con la que emigró a Barcelona, como miles de andaluces rurales de la época, llegando a trabajar como operaria en una empresa de confección. A sus veintisiete años entró a estudiar en la Universidad donde se licenció en Historia Contemporánea y donde llegó a ejercer como profesora universitaria durante veinte años.
Teresa compartiendo un dia de fiesta con las mujeres
En su época de estudiante universitaria fue madurando la idea de realizar una obra basada en la experiencia de mujeres del campo, como lo fue ella hasta cumplir los quince años, “para que las voces de las mujeres del campo pudieran ser escuchadas”. De hecho, este libro es una buena muestra de ello, creado a partir de la elaboración de un taller de mujeres, denominado “coser y c@ntar”, que durante meses compartieron con la autora del libro sus experiencias y sus vidas como mujeres del campo.
    Una idea que la autora explica en la presentación de su obra como un proyecto inspirado en la novela americana del mismo título “Coser y cantar”, de Whitney Otto, “cuyas protagonistas son un grupo de mujeres que han pasado ya de los sesenta años, que se reúnen cada tarde, con la excusa de elaborar una colcha con trozos de distintas telas, colores y dibujos (patchwork). Pero en realidad las tardes de estas mujeres se convierten en un espacio para poder recordar, narrar y compartir sus vidas y experiencias, bajo la atenta mirada de su nieta...”.                                                                              


Del resultado de la obra de Fuentes Caballero se puede extraer muchas facetas de las historias personales de las participantes del taller de la Barca de La Florida, desde sus infancias hasta los días de madurez y senectud, pasando por la época de adolescencia y juventud, y por este motivo se puede apreciar la existencia de una mezcla de los momentos más dramáticos de algunas protagonistas con los de mayor felicidad de otras. En este sentido, “el drama de la guerra también está contado por algunas de ellas que perdieron a su padre, porque lo asesinaron, o las que como Paca, fueron andando -con las bombas cayendo desde arriba- desde Málaga hasta Alicante... con doce años...”.
La historiadora, que no dudó en afirmar que le disgustaba personalmente la identificación que se ha llegado a hacer de la mujer sufridora como mejor mujer, o mejor persona, recordó que lo que había querido hacer especialmente en el libro era que se escuchara la voz de las personas capaces, llenas de recursos personales, de mujeres luchadoras que han sabido sobreponerse a la adversidad de la vida y sacar provecho de lo poco que tenían.  
Mediante la lectura de este libro, siguió explicando la autora, las mujeres protagonistas nos dan sus testimonios de una España oscura, una España miserable en la que las mujeres pobres, más que ninguna, tuvieron que sufrir las injusticias de un sistema social, político e ideológico que lo ocupaba todo. 
“A ellas, como a tantas otras en el mundo rural, se les negó una infancia como la que nosotros ahora conocemos. Trabajadoras desde muy pequeñas, se les negó la posibilidad de aprender a leer y a escribir. Fueron madres de sus hermanos antes que madre de sus hijos, y no tuvieron demasiadas posibilidades de elección a la hora de casarse...”
Como antítesis a esa etapa negra y oscura que hacía referencia Mª Teresa Fuentes Caballero, nos recordó que también el libro nos narra la transformación de esta tierra de colonización durante los últimos treinta años, etapa que ha llegado a denominar como una “bocanada de aire fresco”, de proceso de cambio que se inició en 1975, pero que se notó con más fuerza a partir de los años ochenta con la ocupación, por parte de las mujeres, de los espacios públicos, las escuelas de adultos, los centros culturales, las plazas y las terrazas de los bares a las que antes ni siquiera eran capaces de ir porque socialmente se veía mal. 
También resaltó el carácter terapéutico que ha tenido el libro para las mujeres que han participado en su elaboración, al hablar de sí mismas, siendo una oportunidad “para reconciliarse con el pasado”, al expresarlo, al compartirlo y al darle un significado diferente ahora, que ya son adultas, y que son personas que pueden verlo desde otro punto de vista y desde otro momento de sus vidas.
Nos confesó la ponente que para ella fue muy emocionante poner palabras a algunos recuerdos de estas mujeres, porque a través de este proceso también rememoró su infancia en Jaén, cuando era una niña rural. De hecho, algunos fragmentos de su libro, aunque están sacados de lo que las protagonistas dicen, tienen mucho de los recuerdos de la autora como, por ejemplo, la “matanza” donde se ha dado cuenta que muchas de las imágenes literarias que pone en el libro están basadas en lo que ella misma vivió en esa época, en la casa de sus abuelos, con sus primos en la “matanza”, pero también en las cosas que explica de la “Comunión”...
Tras la interesante intervención de María Teresa Fuentes Caballero se proyectó un pequeño audiovisual que sintetizaba la historia de las mujeres de la colonización agrícola desde su fundación hasta la época actual, dando paso enseguida a un fructífero debate entre las mujeres de La Barca de La Florida, que formaron parte del taller referido con anterioridad, y otras mujeres de Guadalcacín, intercambiando experiencias e ideas que sirvieron para estrechar lazos y compartir opiniones comunes. Como broche de oro de la jornada del jueves 11 de marzo, la alcaldesa, Ana Lirio, nos regaló al público asistente un ejemplar del libro presentado y un bonito plato de cerámica con la imagen de una mujer colona de Guadalcacín, mientras nos invitaba a participar y a acudir al resto de actividades de la semana.
FUENTE: http://jerezrecuerda.blogspot.com/

lunes, 28 de junio de 2010

El reconocimiento de las mujeres mayores

Otro instante de emoción. Tarde del veintidos de junio. Centro de adultos Victoria Alba de Jerez. En el acto de final de curso, al que acuden más de cien personas; personas que en su día no pudieron acabar sus estudios primarios, o incluso no los iniciaron. Entre ellos muchísimas mujeres, la mayoría. Mujeres que esa tarde se había esmerado en su arreglo y aparecían guapísimas, como para una fiesta. Al fin y al cabo qué mejor celebración que esa: estar aprendiendo y disfrutando con descubrimientos que las hacen sentirse mejores, más valoradas, pero sobre todo más felices.

Mi agradecimiento a tanto entusiasmo por algo tan humilde como mi libro. Recibo el cariño y la admiración, teniendo muy claro quien soy y de dónde vengo. Al fin y al cabo, en lo fundamental, me siento una de ellas. Creo que es eso lo que transmito y de ahí el acercamiento que se da.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La alegría de las felicitaciones



Una vez acabado el acto, los abrazos y la alegría de un trabajo bien hecho.


Los diferentes actos de presentación del libro Al Hilo de la Conversación. La Barca de la Florida, el más importante. Luego... el Instituto de la misma población y Barcelona: La Diputación, el Centro Social Matas y Ramis y Centro Cívico de Hospitalet. Inolvidables todos.

jueves, 25 de marzo de 2010

En La Linea... sorpresas, afecto y satisfacción

El día 24 de Marzo. Una sorpresa muy agradable para mí. Como persona y como autora me he sentido halagada, reconocida, recompensada por mi trabajo. Estaba invitada a un Club de Lectura que habían leído previamente el libro Al hilo de la conversación. Mi sorpresa fue mayúscula al entrar en la sala donde tenía que encontrarme con un pequeño grupo y vi que habían convocado a todas las personas que habitualmente participan de las actividades culturales del Centro Social.

Con Maribel, la directora

Algo que en principio pudo ser desastroso, ya que ni había preparado una presentación formal, ni siquiera me había puesto "presentable"  para la ocasión, se convirtió en un acto lleno de calor, comunicación e interés.  Me sentí como en mi casa; como tantas veces dando una clase en la Universidad. Me dirigí al público con total naturalidad y respondí a todo lo que allí surgía, sin preocuparme si iba a quedar bien o no.  Ser una misma tiene sus compensaciones. Es lo que debo aprender de esta experiencia. 

                                                  Imagen general de la sala

Después me invitaron a un café con pasteles hechos para la ocasión por las mujeres del club. Una reunión cariñosa y alegre en la que me sentí como en mi casa. Eduardo, Conchi, Julia, Maribel... No olvidaré vuestra acogida, amabilidad y cariño. Espero poder encontrarme de nuevo con vosotros y compartir otros momentos.


                                                        

viernes, 12 de marzo de 2010

Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Durante la semana del Día de la Mujer Trabajadora, he tenido diversos encuentros con colectivos de mujeres, a las que les he hablado del taller Coser y C@ntar, y les he presentado el libro surgido a partir de esa experiencia. La experiencia ha sido muy rica y emotiva, porque las mujeres mayores de las zonas rurales cercanas a Jerez, se han sentido muy identificadas con lo que yo les explicaba y han participado de forma muy activa en cada sesión.

    Escuela de adultos de El Cuervo (Sevilla)

Quiero resaltar especialmente los encuentros en El Cuervo, una población cercana a Lebrija, y en Guadalcacín, el centro de la colonización, donde se organizó un acto y se expusieron fotografías de las mujeres colonas de la zona.
En ambas poblaciones, la organización estuvo muy cuidada y he podido observar cómo les gusta a las mujeres hablar de sus vivencias. En Guadalcacín compartieron la sesión con sus vecinas de La Barca, que fueron invitadas al acto.

                    Rincón de Guadalcacín
                                Grupo de personas asistentes al acto